
Has manifestado todo aquello que existe en tu vida. Puedes haber utilizado la Ley de la Atención, de la Atracción, de la Plegaria o cualquiera de las leyes espirituales que ya hemos descrito para atraer esas cosas hacia ti. La mayor parte del trabajo se realiza en un nivel inconsciente.
Vivimos en un océano de consciencia divina por el que fluyen los símbolos de lo que nuestro corazón anhela. Eso que deseas atraer a tu vida ya está nadando por el éter del mundo no manifestado como un hermoso pez que espera ser pescado. Cada pez tiene una frecuencia propia y está emitiendo en la longitud de onda celestial. Lo primero que tienes que hacer es sintonizar con la frecuencia vibracional de la visión que buscas. Esto sirve para acceder a la información que necesitas atraer hacia tu vida.
Los peces que nadan en los mares celestiales emiten sonidos de alta frecuencia. Debes enviar un mensaje similar para que vengan hacia ti.
Tus constantes pensamientos producen interferencias que interrumpen tu delicada sintonía con la frecuencia que necesitas escuchar. Es como intentar pescar ese pez mientras vas chapoteando por el agua. Los sonidos del habla humana, de los motores de una barca, las bocinas, el ruido del mundo, interfieren con tu capacidad para sintonizar con el mensaje del pez.
Sí estás nadando en aguas turbias, es muy difícil que el pez se acerque a ti o bien puede que no lo veas si lo hace. Dirígete a aguas claras aquietando la mente.
Debes saber qué tipo de pez es exactamente el que quieres. De otro modo puede que acabes atrapando un tiburón. La claridad es algo clave para la manifestación.
Quédate quieto y con la mente serena, eleva tu frecuencia al mismo nivel que aquello que deseas, y entonces se acercará a ti. Si deseas tener un amigo de corazón noble, divertido y jovial, debes desarrollar esas cualidades en ti mismo.
La facultad de manifestar es una fuerza muy poderosa, así que es imperativo que manifiestes sólo para el bien más elevado. Por tanto el primer paso que debes dar es meditar y escuchar a tu guía interior, para que tengas totalmente claro eso que tienes intención de manifestar.
Tan pronto como poseas esa claridad, visualiza lo que quieres. La visión es un factor importante, porque las imágenes penetran en el hemisferio derecho del cerebro, que corresponde al potente ordenador creativo.
Debes tener una fe total y absoluta en que está de camino. No dudes. No te desvíes. Mantén la visión.
Cuando eres un ser de una dimensión elevada, como Jesucristo, puedes traer panes y peces de la dimensión no manifestada a la material mediante el poder de tu visión clara y de tu fe.
Mientras que algunos seres de la quinta dimensión pueden manifestar sólo con el poder del pensamiento, los de la tercera y cuarta dimensión tienen que emprender alguna acción para poder hacerlo.
La clave reside en tener fe en nuestra capacidad para conseguirlo.
Si la claridad es tu problema, escribe con exactitud lo que quieres. Si quieres una pareja, escribe con detalle las cualidades que quieres que él o ella posea. Esto dará información a tu hemisferio cerebral izquierdo, tu mente lógica. Relájate y visualiza a esta persona, para que el ordenador del hemisferio derecho, tu mente creativa, trabaje en sincronía con el izquierdo.
Entonces asegúrate de que posees en tu interior las cualidades que encajan con las que has pedido. Si quieres una persona abierta y de corazón afable, comprueba que tú estás abierto y que tu corazón emite afecto.
Si deseas manifestar un automóvil, escribe exactamente lo que necesitas. Visualízalo. Entonces asegúrate de que estás emitiendo las vibraciones que encajan con la vibración de ese coche: Si tienes una consciencia de coche pequeño, no sirve de nada intentar manifestar un Rolls-Royce.
Debes ser capaz de sentir la agradable sensación de tener lo que estás manifestando. Concéntrate en las cualidades más elevadas de eso que deseas manifestar y ponte en sintonía con ellas. Si el tener un tipo concreto de trabajo te podría dar una sensación de satisfacción, concéntrate en esa sensación. Haz cosas que te aporten satisfacción hasta que tu sentimiento interior sintonice con el del trabajo que te puedan ofrecer. Entonces se manifestará para ti.
Una manera de echar la caña para atrapar tu pez es dibujar en un trozo de papel exactamente lo que quieres. Comprueba que la energía sea la adecuada, así que ve con cuidado con los colores que utilizas, porque cada color tiene una vibración. Escribe en tu dibujo: «Esto o algo mejor se manifiesta ahora, por el mayor bien (de todos». Puede que hayas pedido una sardina cuando el Universo está dispuesto a ofrecerte un pez más grande.
Ahora que has puesto un cebo al anzuelo que resulte atractivo para tu pez, vete a dar una vuelta y espera a que el pez se acerque. En otras palabras: despégate de tu deseo. Después vuelve y emprende la acción que sea necesaria para recoger el sedal.
La sílaba “Om” es el sonido de la creación. El sonido tiene una vibración. Algunos sonidos destrozan. Otros curan. El “Om” purifica, aquieta y manifiesta. Cuando hayas realizado los pasos mencionados, imagina tu visión mientras cantas el”Om”. Esto acelerará la manifestación.
Hecha la caña de pescar en los océanos celestíales. Síntoníza tu frecuencia con la de tu vísión y ésta se manifestará en tu realidad.




































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